Las dos más clasicas son la butifarra negra y la blanca. La butifarra negra se hace a base de carnes magras y grasas y de la sangre del cerdo mientras que la blanca está hecha únicamente de carne magra.
En las diferentes comarcas se producen diversos tipos de butifarras (negra, blanca, de hígado, de lengua, trufadas, de perol, de cebolla y piñones etc.).
Fué a principios del 2004, cuando en un viaje que hice a Barcelona, tuve la oportunidad de visitar un pequeño restaurant úbicado muy cerca de Las Ramblas y del Barrio Gótico, este restaurant se llama Julivert Meu, fuí en compañía de mi amiga chilena pero establecida en barcelona Olivia C.
En cuanto llegamos pedimos un delicioso vino de la casa, pan con salsa de tomate y alioli (del catalán all i oli, "ajo y aceite"). Después de una agradable conversación, me decidí a pedir una butifarra catalana, honestamente quedé maravillado por la mezcla de olores y sabores, una explosión gastronómica sinceramente. Para quienes les agrada el buen beber y el buen comer, creo que sería un maridaje perfecto la butifarra y un vino catalán (de Penedés).
Desde hace un par de meses, en MM Cocina Creativa MTY/MEX. ofrecemos este delicioso platillo o tapa, perfectamente se puede servir como entremés o para quienes realizan reuniones para degustar vinos, la butifarra puede ser una excelente opción diferente a lo que se puede encontrar en el mercado local.
Llámanos y pide tu butifarra catalana, no te arrepentirás.
Este compromiso involucra t
Para mardidar la paella, un vino tinto crianza resultaría genial. El tinto crianza resulta frutal, maduro, untuoso, potente y estructurado, cualidades que lo convierten en un acompañante excelente para la paella valenciana, en especial para los ingredientes cárnicos de la misma. Su vigor, acidez y frescura frutal contrastan bien con el marisco y dan carácter a las verduras. Obviamente resalta y se integra a la perfección con las carnes. Por ello la mezcla en boca es convincente, sabrosa, con una fuerza y frescura equilibradas que dan carácter al conjunto de sabores de la paella. 






Posteriormente en el año 2004, en compañía de mi amigo, publicista, fotografo y editor español Sr. J. Bello cuando nuevamente emprendí esa travesía hacia el sur de la península, aunque en esta ocasión nos dirigiamos a ver las ballenas en Guerrero Negro, hicimos escála en El Rosario y disfruté nuevamente de un burrito de langosta.
Como emprendedor de un proyecto gastronómico, es para mi un placer reconocer la excelencia de este platillo, es por ello, que hemos tomado parte de esa receta regional/casera, y la hemos adaptado a nuestro mercado regiomontano, le hemos dado un toque de nuestra personalidad, de nuestro concepto, hoy podemos ofrecer a nuestros clientes en Monterrey, exquisítos Burros de Langosta, que perfectamente pueden disfrutar con un maravilloso vino del Valle de Guadalupe escuchando música del Colectivo Nortec, y así tendrán un momento 100% bajacaliforniano.



